EEUU, 2019
Dirección a cargo de: Martin Scorsese
Guión a cargo de: Steven Zaillian
Fotografía realizada por: Rodrigo Prieto
Música de: Robbie Robertson

Siempre comencemos por lo peor. Y yo diría que en este caso es, la propia historia en sí: no por mala o vacía, sino todo lo contrario, está llena y rebosante de mucha información, a veces innecesaria, pero es quizás porque la trama incluye a muchos personajes de por medio y muchas relaciones, así que bastante difícil sería conseguir una historia fluida y sencilla con semejante cantidad de información.

Por ello, también se puede hablar mal del guión. A ver, el principio es difícil de tragar por lo ya mencionado: muchos personajes, mucha información… y en mi opinión incluso algunas escenas bastante vacías, como el inicio de la reunión de Jimmy Hoffa (Al Pacino) con Tony Pro (S. Graham), cuando empiezan a discutir sobre los minutos tarde que ha llegado. Pero sí que si conseguimos enlazar todo lo que ocurre, el momento culmen de la película, donde obligan a Frank (De Niro) a matar a Jimmy, es perfecto.

Algo mejor y que sí me ha gustado han sido la música (muy empática en todo momento e incluso bastante original a veces), y la fotografía: puestas en escena preciosas, planos recursos muy buenos como lo que hay al inicio y al final en la residencia, y una ambientación conseguida.

Mejor todavía me han parecido los maquillajes (o efectos especiales) para reflejar la juventud y vejez de Frank y de Russell (J. Pesci).
Pero lo mejor sin duda, ha sido el casting: los actores lo han bordado, desde los papeles principales de Pesci, De Niro y Pacino, hasta personajes más secundarios como el de Harvey Keitel.

Como conclusión, puede decir sin duda que es una buena película, pero nada fácil de llevar si lo que quieres es algo sencillo y rápido de entender, esto no es una historia corta, sino la historia de toda una vida, y eso siempre es algo largo. Y además en este caso, algo bien hecho.